“(…) y muchas veces me encuentro
solitario
llorando en el umbral de la vida (…)”,
La colina de la vida, León Gieco
Al final de la clase de
presentación de la Carrera, nos hicieron llenar unos formularios. Tenías que
indicar qué enfermedades tenías y completar una planilla con las medicaciones pertinentes.
Como se trataba de un espacio de
Psicología, Filosofía y Humanidades estaba emocionada por ser parte de un lugar
así. La bipolaridad se encuentra dentro de las discapacidades intelectuales, pues
afecta actividades, vínculos y la manera de relacionarse con el trabajo. Compartí
mi diagnóstico de bipolar con la escuela. Me respondieron que no aceptaban
estudiantes que tomen medicación. Así me lo informaron. No sería la primera ni
la última vez es ser discriminada. Y pienso que contar esto es reparador. Mis
amigos, amigas y familia ya lo saben, pero nunca lo había plasmado de esta
manera. Pasó hace muchos años pero aún me conmueve.
Según la Organización
Panamericana de la Salud, haciéndose eco de la Organización Mundial de la
Salud, “las personas con discapacidad
son aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o
sensoriales a largo plazo que, en interacción con diversas barreras, pueden obstaculizar
su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con
los demás”. Mientras que la Ley N.° 22.431, define que una persona
discapacitada es aquella que sufre “una alteración funcional permanente,
transitoria o prolongada, motora, sensorial o mental que, en relación a su edad
y medio social, implique desventajas considerables para su adecuada integración
social o laboral”.
No se
trata entonces de sólo una condición médica sino también de las barreras que
debe hacer frente una persona con discapacidad. La estigmatización. La
discriminación. La exclusión. Barreras que impiden derechos y posibilidades. Que
hacen a la falta de accesibilidad urbanística, accesibilidad arquitectónica,
accesibilidad en el transporte, accesibilidad en la comunicación.
La
trama que compone la discapacidad es compleja, se teje entre el individuo y su
entorno; la sociedad y su impacto; la participación en lo social con igualdad.
La
discapacidad se tipifica en los siguientes estados:
-discapacidad
motora: límites en sistemas osteoarticular y
neuro-musculotendinoso
-discapacidad
sensorial auditiva: límites en el sistema auditivo
-discapacidad
sensorial visual: límites en la estructura del ojo y/o sistema nervioso
-discapacidad
visceral: límites en estructuras de los sistemas cardiovascular, hematológico,
inmunológico, respiratorio, digestivo, metabólico, endocrino y genitourinario
-discapacidad
mental: límites en funciones mentales y estructuras del sistema nervioso.
Pero no se está hablando de una discapacidad muy peligrosa, que está
creciendo en nuestro país: la falta de empatía. El exceso de la crueldad. "Hoy
es solamente la gente de bajos recursos la que la está pasando mal. Peor sería
que la pasemos mal todos", comunicaba Lilia Lemoine, diputada nacional por
la Libertad Avanza. Pienso en jubilados
y discapacitados. Que marchan y son reprimidos por la policía. Junto a los
estudiantes. Y considero que si un solo ser humano sufre, sufrimos todos. Es
justamente en esta carne viva donde el Estado ha de accionar, siendo espejo de
la sociedad, para mejorarla. Otorgando igualdad a todos y todas las
habitantes. Promulgando las leyes
correspondientes. Generando dispositivos para acompañar a quienes son más vulnerables. La
vida no es igual para alguien que no puede escuchar o que no ve o cuyo cuerpo
físico sufre crónicamente o cuyo plano mental tiene limitaciones.
Desde la ANDIS -Agencia Nacional de Discapacidad- proclaman: “Elaboramos
y gestionamos políticas públicas para promover los derechos y la inclusión de
las personas con discapacidad”. Suena contundente, bello y prometedor. Y ahora sospechoso,
si se tiene en cuenta que el ex titular de esta agencia, Diego Spagnuolo, está
envuelto en crímenes de corrupción, robo y coimas; hechos que lo unen a otros
integrantes de LLA, hasta la hermana del presidente está o debería estar siendo
investigada. Y no olvidemos las miles de pensiones quitadas a sus
beneficiarios, por ajuste, con mecanismos sin transparencia. El espíritu no era
auditar, se trataba de bajar pensiones, que no es lo mismo.
Fui discriminada. No sería la primera ni la última vez en serlo. Porque la
estigmatización, el prejuicio y la segregación responden al otro tipo de
discapacidad -así la considero, así la he anunciado antes-: no poder ponerse en
el lugar del otro. Esa ha de ser la mayor limitación de un ser humano. Su mayor
pobreza.
OPS
POR IGUAL +
INADI

