-aumento en el consumo de psicofármacos-
Morfeo, hijo de Hipnos -el Sueño- y Pasítea -diosa del descanso-, en la mitología griega. Tenía ágiles alas. Cambiaba de forma según el caso. Incluso era el mensajero de importantes recados de los dioses, para los mortales. Se dice “estar en los brazos de Morfeo” cuando se sueña.
Pero Morfeo no irrumpe. Despuntan la ansiedad y la angustia. La noche se vive como un trastorno del sueño, que abre paso a diversas dolencias y enfermedades. Mañana es una palabra que no se alcanza con naturalidad.
Cuando hablamos de drogas hipnóticas nos referimos a aquellas que sirven para inducir y continuar el sueño y las drogas sedantes, que funcionan para lo mismo, además de calmar y relajar. Drogas que operan en sistema central nervioso, afectando pensamientos, emociones, conductas.
Desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) se advierte que aumentaron las ventas de hipnóticos y sedantes en un 6,9% durante los primeros cinco meses de 2025, en comparación con 2024.
Se recomienda o se automedica con psicofármacos sin acompañamiento de un psiquiatra e incluso sin un espacio terapéutico. De terceros nos llegan las buenas nuevas de algo que ayuda a descansar o es la propia curiosidad que teje las causas. Y cimenta efectos peligrosos. Ya que uno de los riesgos del consumo implica la tolerancia, es decir, se ingiere la droga durante un tiempo y cuando se comienza a sentir que “no hace efecto” se aumenta la dosis, volviéndose una adicción. Un claro ejemplo es el popular Clonazepam.
La obtención de mercancías y estatus se vuelve sentido de la vida, misión y propósito, en la era del consumo. Se tiene para ser. Sé es si se tiene. Y se es de esta manera. Solamente. Razones para quitar el sueño. Si no se puede discriminar lo útil, lo inútil y lo tóxico de los mensajes que se recibe del afuera, los mandatos ahogan identidades. El organismo duele. Hasta se pierde la noción de ser parte de una totalidad mayor, que nos contiene. Hacer frente a la familia, el trabajo, los estudios, se convierte en la puerta de entrada al consumo de psicofármacos. Donde hay oportunidades sólo se ve amarguras. Lo natural, humano, se confunde, como la tristeza, que se combate con una pastilla en lugar de transitarse.
En nuestro país, la medicación es la segunda causa por intoxicación, por detrás del alcohol pero antes que las drogas ilegales. Mientras que mujeres, adultos mayores y sectores de menor ingreso, los más afectados en cuanto a la baja cantidad y calidad del sueño. Lo que redunda en una vigilia de nervios, angustia y dificultades para encarar el día.
Se trata entonces de promover hábitos saludables. De generar dispositivos, que hacen a la precaución y el cuidado en el uso de psicofármacos, frente al “tome ya, alivia ya” de la industria farmacéutica, que nos aleja de nuestra propia consciencia y responsabilidad como consumidores.
Terapia, para trabajar cuadros de angustia y/o ansiedad. Comer saludablemente y hacer ejercicio, durante el día. Por la noche, evitar el celular y las pantallas; no ingerir alcohol ni alimentos pesados; apelar a ejercicios de relajación; dormitorios limpios, ventilados.
Cierro los ojos. Invoco a Morfeo. Siento mi respiración. Mi cuerpo en calma, acostado. Mis pensamientos son imágenes, algunos palabras. No dejo que me perturben, que me alejen de mi centro. No se trata de lo que pasó ayer o pasará mañana, se trata de mi sabio organismo: el testigo de lo que ocurre. Aquí y ahora. No sé si llegaré a Morfeo, sé que lo estoy intentando.
*Redonditos de Ricota
Infobae
Página 12
Asociación Toxicológica Argentina
